Observatorio de locales comerciales en Madrid
Explora visualizaciones interactivas y analiza la evolución del comercio en Madrid desde múltiples perspectivas: aperturas, cierres y transformación de los locales.
¿De qué vive Madrid? Una ciudad de bares, tiendas y peluquerías
Detrás de los 162.000 locales abiertos en Madrid, el comercio y la hostelería marcan el pulso de la ciudad
¿Vender o vivir?
En marzo de 2026, el Censo recogía 5.300 referencias, muchas de ellas, pisos convertidos en viviendas turísticas. Asimismo, otras 8.400 referencias recogen los datos, principalmente a ras de calle, de antiguos locales convertidos oficialmente en nuevas viviendas. En total, más de 13.000 registros del Censo de Locales, 7 de cada 100 en toda la ciudad, ofrecen información no ya sobre dónde se vende, sino sobre dónde se vive, sea temporal o permanentemente. Todas ellas conforman un mapa al que se puede descender barrio por barrio, y sección por sección, para ahondar en los detalles.
Embajadores es el barrio que encabeza la lista. Más de 1.100 viviendas turísticas han convertido a la zona en una alternativa para que los turistas se alojen en la ciudad. Estas cifras suponen, de hecho, que 1 de cada 5 locales censados en todo el barrio está dedicado actualmente a hospedar visitantes.
Madrid se reinventa
El Censo refleja una transformación desigual del tejido económico madrileño: mientras sectores vinculados a la nueva economía urbana —como consultoras, despachos jurídicos, empresas tecnológicas, agencias de publicidad u oficinas— se apoyan mayoritariamente en locales abiertos desde 2019, actividades más tradicionales como farmacias, talleres, bancos, bares con cocina o establecimientos religiosos conservan todavía gran parte de su tejido histórico y muestran una renovación mucho más lenta.
Sin embargo, abrir nuevos establecimientos no garantiza sobrevivir. Por ejemplo, abrir más de 1.000 locales relacionados con la energía eléctrica o el gas natural en los últimos siete años no fue siempre un buen negocio: 1 de cada 3 no logró sobrevivir hasta 2026.
En otros sectores, la rotación también ha sido intensa. Las actividades administrativas y de reprografía, que encabezan el ranking de nuevos locales con casi 7.800 aperturas desde 2019, acumulan cerca de un millar de negocios que no sobrevivieron. Algo parecido ocurre con peluquerías, centros de estética, consultas médicas o depósitos y almacenes, donde alrededor de 1 de cada 10 nuevos locales terminó cerrando.
Los cementerios de locales
El cierre de más de 50.000 locales desde 2019 ha dejado una huella especialmente visible en el comercio cotidiano madrileño: hoy sobreviven apenas la mitad de las carnicerías y solo seis de cada diez oficinas bancarias, mientras sectores tradicionales como fruterías, pescaderías, ferreterías, pastelerías, pollerías o tiendas de ropa han perdido entre el 15% y el 25% de sus establecimientos.
Mientras las peluquerías tradicionales pierden cientos de locales desde 2019, los negocios vinculados al cuidado de la salud y el bienestar —especialmente fisioterapia y odontología— se han multiplicado hasta superar los 7.000 establecimientos en Madrid.
La ciudad que se vacía por zonas
Los cierres están desigualmente repartidos por las diferentes zonas de la ciudad. Si comparamos los datos entre 2019 y 2026, observaremos que se cumple un patrón en determinados barrios, y especialmente, en el área suroeste de la ciudad. En marzo de 2026, prácticamente todos los barrios de Carabanchel, Latina, Villaverde, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, y Vicálvaro cuentan por cerrados 25 de cada 100 locales.
Si se analiza el cierre de locales a escala casi calle a calle, el Censo revela pequeñas “islas” comerciales debilitadas que, en algunos barrios, llegan a formar auténticos archipiélagos de manzanas marcadas por la persiana bajada, con zonas donde entre la mitad y más del 60% de los establecimientos permanecen cerrados
Puente de Vallecas concentra algunas de las mayores bolsas de cierre comercial de Madrid: decenas de sus secciones censales superan el 40% de locales cerrados y barrios como Entrevías alcanzan cifras extremas, con más de la mitad de los establecimientos sin actividad, una situación que también se repite en zonas de Villaverde, Carabanchel, Latina o Tetuán.
El abandono que se convirtió en paisaje
En lo que se refiere a los locales que pueden considerarse como “cierres históricos”, es decir, cerrados desde antes de enero de 2019, distritos como Villaverde o Puente de Vallecas incluyen casi un 25% de locales que cumplen ese criterio. Y otros como Latina, Carabanchel, Usera o Ciudad Lineal mantiene un local cerrado permanentemente por cada cuatro abiertos.
Barrio por barrio, hay un cinturón de barrios que tienen una mayor tasa de locales en cierre permanente, con valores por encima del 25%, como Los Cármenes o San Andrés, e incluso del 30%, el caso de Entrevías o Amposta.
Por secciones censales, algunas se aproximan a páramos consolidados, comercialmente hablando:
Esas calles de la que no se habla
Casi una de cada cinco calles de Madrid convive con el fenómeno de los “locales zombi”: establecimientos cerrados desde hace años y ya integrados en la imagen habitual del barrio. La percepción más dura puede encontrarse en la calle Peña de la Atalaya, en el barrio de San Diego (Puente de Vallecas). Esta calle tiene la dudosa marca de incluir un 40% de sus locales cerrados desde, al menos, enero de 2019.
La pandemia se fue, sus efectos se quedaron
La pandemia de Covid-19 dejó una de las mayores sacudidas recientes sobre el comercio madrileño: entre octubre y noviembre de 2021 cerca de 9.000 locales echaron el cierre y, en la mayoría de los casos, aquellas persianas nunca volvieron a levantarse.
La crisis derivada de la pandemia golpeó especialmente a la producción industrial madrileña, donde algunas actividades perdieron entre el 10% y el 30% de sus locales en apenas dos meses, con especial impacto en la industria textil, la madera o la fabricación de materiales de transporte.
La tragedia, no obstante, se vivio con mayor intensidad aún en algunas de las zonas que ya tenían una mayor tasa de locales previamente cerrados. A la cabeza, barrios como San Isidro, Los Cármenes, Atalaya, Entrevías o Puerta Bonita, en los que llovió sin duda sobre mojado.
El dinero marca la diferencia
Los datos parecen apuntar a dos fenómenos que relacionan los cierre de locales con la renta de las zonas en la que se encuentran. El primero, que los barrios con mejores rentas suelen tener una menor tasa de cierre de sus locales. El segundo, que esos cierres son también permanentes más a menudo en esos mismos barrios más pobres.